“Rayen las paredes, solo agonizan”
Los sujetos
La palabra graffiti viene de la expresión italiana “graffiare” ó garabatear, por esto su plural sustantivo corresponde a graffiti, no graffitis como muchas personas lo dicen, es por ello que a continuación se dirigirá hacia los graffiti o los graffitos, haciéndose referencia al dibujo esgrafiado, es decir, al dibujo grabado. Aunque podemos citar sus origines en los infinitivos griego (grafein) y el latino (graffiare).
El graffiti es un delito para muchos, una manera de vivir para otros, y para algunos otros es arte, este es producto de una realidad que ha venido atravesando el mundo desde los años 60`s, y hoy en día se ha convertido en una realidad social actual, gracias a distintos espacios y oportunidades que se han presentado no sólo en Colombia, sino en el planeta entero, permitiendo un desarrollo fructífero de este modo de expresión, principalmente en los jóvenes. De este modo este ensayo lo intentará convencer a usted, Señor lector, de que a través del desarrollo y la historia de este medio de expresión usted y las nuevas generaciones eviten ideas equívocas respecto al tema, producidas por falta de información, por los estereotipos que nos dan los medios de comunicación masiva ó por simple rechazo frente al este.
El graffiti entonces puede ser tomado como la evolución de la pintura rupestre, esta que nos asombro cuando algún antropólogo la encontró. ¿Será que cuando nuestros sucesores encuentren un graffiti en una pared lo tomaran como lo hicimos nosotros con las pinturas rupestres? Yo creo que si, que entenderán todo lo que significa el graffiti, que no es simplemente una mensaje vacio, sin intención sino que como lo dice Armando Silva "El graffiti puede concebirse como un fabuloso mapa de la cotidianidad urbana, en él se cuelan desde las necesidades más apremiantes y coyunturales de una política económica y social, hasta los más recónditos y prohibidos deseos de un sujeto en debate con su propia frustración, o en exaltación de inmensas fantasías"[1] entonces el graffiti es en sí mismo no solo un medio de expresión, sino el medio por el cual las personas comunican sus necesidades, placeres y hasta deseos mas prohibidos. Aunque como lo dice Claudia Kozac en una en el Clarin “El graffiti es una cultura efímera, quizá la mayor. Pero fíjese que esta certeza no hace que la gente deje de escribirlos. La vida en una gran ciudad parece acentuar esta necesidad de dejar una huella en un espacio público que es anónimo y que favorece la idea del anonimato.”[2] Entonces el deseo no solo es comunicar una inconformidad sino el deseo es de perdurar de dejar una huella que permita decir yo estuve aquí.
Los graffitis tomaron su fuerza después del mayo del 68 cuando las paredes dejaron de ser paredes, y tomaron el valor de medios de comunicación de ideas, ya que a través de estos se difundieron ideas sobre la revuelta. Aunque también en lugares donde las dictaduras militares aparecieron como en Argentina, chiles y Uruguay entre otros, la juventud empezaron a usar las paredes como una hoja, la cual le comunicaba al mundo su inconformidad con la dictadura, las desapariciones y los toques de queda. En estos casos los protagonistas han sido los jóvenes, los que han tomado esto como un repertorio de acción han sido ellos. Podríamos decir que el graffiti sigue vivo por todos esos jóvenes inconformes aún con algo que decir. Algunos graffitis de estas épocas son: “Robe, mate, torture, y consiga alguien que se lo ordene.”[3], “Vos no desapareciste por algo será”[4], “vendo maquina de escribir Juan Perón”[5], “No me liberes yo me encargo de eso”[6] o uno de los mas conocidos “prohibido prohibir”[7], hecho famoso por Joaquin Sabina en su canción Enemigos intimos.
Pero no todos los graffiti traen un sentido, hay algunos otros que no lo tienen, esos son los que hacen que la gente criminalize y tache de delictivo el arte de rayar pares con un sentido con un fin, con el fin que para ese receptor que pase lo haga reir, llorar, sentirse intrigado por la vida o la muerte, para que a ese transeúnte que lo observe le genere un efecto y este tome conciencia sobre eso que critica el graffiti y cambie.
Otra forma en que es usado el graffiti es como las tribus urbanas por lo general lo adoptan como una forma de darse a conocer como grupo y así en algunos casos, “marcar su territorio”, dividiendo por zonas la ciudad. En otras ocasiones este medio es usado para expresar los principales ideales de la tribu ó desacuerdos con situaciones que estén en contra de los mismos.
Es entonces la ciudad un caótico collage de formas de comunicación como lo diría Czarnowski, y como lo diria alguno de ellos “Pintamos para alegrar un poco el viaje diario en colectivo de los cansados estudiantes y trabajadores de la city”[8], pero los graffiteros toman esa cotidianidad como lo es la pared para jugar con la capacidad del espectador de admirarse ante lo que no es normal y asi empezar a transmitir conocimiento como lo dice Ana Maria Quiroga “rescatan la utilización de la capacidad de asombro como punto de partida del conocimiento. Abordan el objeto cotidiano desde el descomponerlo, desde una interpelación al corazón de lo real”[9] entonces usando esta naturalidad hacen que el observador se maraville como punto de partida para después causar un efecto en el espectador por al menos dos minutos lo que confiesa algún graffitero “A nosotros nos gusta -revela un miembro de 'Fife y autogestión'- el simple hecho de que pase un tipo y vea nuestras pintadas y que por lo menos se sienta tocado en los próximos dos minutos. Que se sienta agredido, chocado”[10]
Ellos como personas creativas que encontraron una nueva manera de expresarse juegan un papel muy importante en lo que Prigogine llama azar “El azar, según Illia Prigogine, puede ser la fuente de la creación, el principio explicativo del cambio y la transformación.(...)una posibilidad para evitar el desencanto de un mundo rígidamente determinado”[11] los graffiteros son los que posibilitan que las personas sigan encantadas con la ciudad, una ciudad que no totalmente rígida sino que desde el graffiti se vuelve mas flexible y con mayor posibilidad de expresión.
Como conclusión podemos decir que el graffiti no es un reflejo de la sociedad es el reflejo de la sociedad en la que se crea y de los factores que determinan esta sociedad (social, político, económico, cultural entre otros). Puesto que como fruto previo de un pensamiento ó al sentimiento de un autor, refleja en las características del graffiti su identidad, constituyendo una relación directa con el medio y con el observador.
[1] Silva, Armando. 1988. Graffiti: Una ciudad imaginada. Tercer Mundo Editores. pp. 98-111
[2] Kozac, Claudia. 2005. "El graffiti condensa rasgos clave de la cultura juvenil". El clarín. Ed domingo 06.03.2005.
[3] Anónimo. Graffiti Buenos Aires Argentina
[4] Anónimo. Graffiti Buenos Aires Argentina
[5] Anónimo. Graffiti Buenos Aires Argentina
[6] Anónimo. Graffiti Paris. Mayo 1968
[7] Anónimo. Graffiti. Paris. Mayo 1968
[8] Revista Risario Nº 31 Las paredes hablan
[9] Ana Quiroga. Ficha sobre el Pensamiento de Pichón Riviere
[10] Rev. Manuela idem
[11] I. Prigogine. Reportaje en Zona Erógena Nº10 Invierno de 1992

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